Las Choapas, Veracruz, México a 03 de Septiembre del 2010.   



Extraído del libro Orgullosamente Choapense
Autor: Leonardo Darwin Castro
www.angelfire.com/planet/laschoapas


El almanaque se pierde en la arcilla abrigada de asfalto. Dicen que de ahí provienen nuestras raíces, nuestra identidad; quizás muy real para ser fantástico, o muy fantástico para ser callado.

Cuando Veracruz estaba tierno al sureste de su blando ombligo. Allí vivió Chopa, un veloz ser semblante de la arena, escultor de la mesoamérica, de estatura a Ceiba (estaba enviciado con el lugar).

Su extraño nombre provenía de los archivos de los montes y de las piedras. Dedicado a la pesca, a la alfareria, al comercio. Era un residente del país del hule, del arrozal. De la zona del armadillo, del tepezcuintle, de los tucanes, venados, faisanes, jaguares, monos, iguanas, loros, tigrillos, coralillos, tlacuaches, guajolotes.

Un ciudadano de los pies vírgenes de la tierra fresca. Cerámica del náhuatl, nube volcánica portal de la culta madre; lengua primicia, recién nacido de los hombres-jaguares. Ese nombre significado de nada, reservado, misterioso. Significado de valentía, del veloz venado; del indomable caimán ojos almendrados. Significado del descubridor de la escritura, colosal cabeza basáltica.

Hijo de la selva y los pantanos, hijo de los dioses, representante directos de ellos; recortado a humano, a solo Chopa, (escondido entre los ríos del achiote).

La historia comienza cuando el reloj marcaba 19 años en la piel del opulento hombre de cerros, manantial cálculo del tiempo. En aquellos territorios fértiles; apareció una princesa de la recien creada lengua zapoteca llamada Nallely. El destino la había enviado para ocultarla del rey Nadushú. El temerario monarca vivía en la transformacion del Istmo de Tehuantepec; se quería casar con ella. Su padre el rey Guicha ya no podía ayudarla y le dio la alternativa de elegir entre la libertad del espiritu o la esclavitud del cuerpo.

Ella; con 16 años de tener contacto con la fecha, con el calendario de piedra, con el polvo que se vuelve a desfigurar en tierra misma. La verde mañana, no deseaba contraer nupcias con el noble de Oaxaca; y se habia convencido en flotar en la aventura del silvestre sureste con su fiel Nizarandely.

Su delineada figura sombra del bambu, color al eco lechoso del alba; fabricaban los ojos al alma, transparentes laberintos de concupiscencia. Describian aquel vestido sobremesa de flores, ostentosos adornos, trenzas de tiras de confeti, conquistaron al nativo Chopa, quedando prensado en la jaulas del totopo, queso y crema. De esencias del tierno dulce alborotado del canto de los árboles.

El hijo del jaguar; también logró conquistarla, en la constancia de busquedas de nuevas palabras que despertaran el asombro de un niño, en la creencia de la maleza, conmoción de las sombras del dia y de la noche... No callaron sus espiritus, acariciaron la luz (sello de Dios, pacto del alba).

Era sorprendente ver ese amor apasionado, inviolable, genuino. La tierra disimulaba, los habitantes asombrados de tanta radiacion de esperanzas. Aquellos, ellos; olvidados del tiempo, solo existia la prosa del amor. Decidieron un buen dia casarse; ella quería que fuera segun sus costumbres (el; siempre complaciente).

Lo tragó el río arriba para hacer el trueque con su gente y así pagar una fiesta de tres días.

En su ausencia apareció el encaprichado Nadushú con dos de sus mejores hombres, la andaba rastreando en todos los rincones - Nallely debe ser parte de mis posesiones - decía. Ella se enteró que estaba en esa región preñada de humedad. Inmediatamente se esfumó de la apartada comunidad con su doncella. Se penetró donde tallaban los enigmas la selva, donde veneran al barro enajenacion de la caoba. Caminaron toda la noche con la guia del rocio, ilustracion de lluvia.

Llegaron a un arroyo encantado herencia de los astros, convertidos en médula ceremoniales, juguetes con técnica para trabajar la piedra. Y ahí él, solitario, en la espera de ser reconquistado, las abrigó; les dió de comer.

La obsesión no cesaba del aristócrata Nadushú, la fue a buscar a esa parte de la selva esparcida para llevársela por la fuerza si fuera necesario.

Aquel valle central, mar de agua dulce, con sus olas formó el habla - no te preocupes alteza Nallely, voy a crear una flor y la llamaré gardenia; tú serás la gardenia blanca simbolo de pureza de la tierra, del aire, de los árboles, de los animales, de la misma naturaleza, y ese será el significado de tu gran amor hacia aquel material; heredero del señor felino - al rechineo de la espesura del bosque la envolvió.

La metamorfosis Nallely guardó la voz - Chopa adoracion mia, te veré en el palacio del Dios Jaguar, en donde te amaré mas allá de la vida y de la muerte - expiró el cuerpo y nació la flor. Aquel espejo de sociedad, convirtió a la moza de la princesa en lirios, abundantes lirios que se poblaron en toda la tierra para cuidar aquel recien capullo sobreviviente de los lazos del plasmas del ser amado. La asistente Nizarandely seria la cuidadora sobre la linfa zapoteca, magnetismo cálido liquido del tropico de cáncer. Ella exclamó antes de volverse pensamiento religioso - mi procer gardenia; no te defraudaré porque vives en mi y siempre te cuidaré - transformándose en alfombra de los caudales.

Cuando el majestad terco llegó a aquel arroyo, éxodo de los Olmecas, punto estratégico en donde el hombre deja de ser hombre y se vuelve espiritu. El soberano Nadushu halló lirios sobre los ríos, sobre las lagunas; tambien encontró en aquel pozo astronómico, al musculoso Chopa (aparición repentina), viendose cara a cara; pelearon hasta la muerte. Los venció el hombre-jaguar pero quedo mal herido. Decidió esperar a la señora Parca a orillas de la convergencia cronologica del tiempo, mientras la diosa Melancolia lo acurrucó entre sus brazos.

El salvaje aguacero estacionado en charco se apiado de él, lo convenció lo fanático que era con el amor hacia la gardenia recien elaborada, entusiasta del horizonte preclásico. Aquel registrador de fechas cristalino le dijo - joven guerrero, me sorprende la aferracion al lucero de tus manos; no puedo devolvertela, pero tu heroísmo y lealtad te recompensaron; te pondré en donde la formas sean la expresión de los cuerpos, serás amante, serás guardián, serás pez; te volverás pez, serás un patrón urbano de asentamiento y serás el establecimiento de una nueva entidad; de personajes intrépidos, de bellezas incalculables a la riberas de mi - sopló hasta volverlo aliento, bañandolo de alquitran, y multiplicandose como granos de vias lacteas en el firmamento.

El día salió de aquella cueva con una cola larga, con extrañas patas, maquillada de 17 de junio para volverse en el hijo de jaguar de jaguares, elite de los dioses, collar espuma de la jadeoita, la serpentina, piedras verdosas, razón de selva.

Antes de que su sangre fecundara a la tierra, el reptil Murmuro deambuló en todas las madrigueras, Los Tres Zapotes, La Venta, San Lorenzo; argumentó - este es el Unico lugar en donde siento que pertenezco, donde vuelvo a ti - el maiz gama de pez, mapa que sombrea monumental lenguaje, filosofia del pueblo. Murió el ser; nació la raza.

La hora vestida del estilo artistico claramente definida en segundo; entraba en la grieta de las venas que recorre todos los origenes, brotando amantes al cerrar los ojos. Extasiándose dentro de los templos de los dioses jaguares y serpientes.

El tiempo se durmió a muchos pasos de lunas, cubiertos de soto y un día cualquiera apareció don Modesto a vivir cerca del arroyo, era un vergel de colores vivos, de translucientes exóticos animales, abundantes cielos purificados. En especial lo tenían embrujados esos extraños y hermosos peces que parecían en la aurora musitar adoración hacia a la paradisíaca flor.

Cuando la compañia el Águila fundó el campamento el Plan apartado del regato, nirvana de las gardenias y del semidiós. Los extranjeros ya habían probado los peces Chopa, aderezados con las callosas manos de sus trabajadores.

Los obreros le decían a los patrones que les dieran permiso de ir a pescar Chopas. Los gringos les autorizaban y ademas les decian - ir a pescar Las Choapas, estar sabroso - lo cual, los peones del petróleo les daba risa de cómo ellos deformaban el nombre, y correspondiendo a sus guasas les decían - si; vamos a Las Choapas, vamos a pescar Las Choapas para hacer una riquisima cevichada - en los dias domingos, olor a cervezas, memoria de la banda, ilusiones de danzones, de tangos y de la salsa.

Quizás esta epígrafe se habia secado en el baul de los recuerdos, tapizada de moléculas del oro negro. El milagroso pozo se había vuelto un lamento de ciénaga. Había muerto para volverse un lodazal del chapopote, basura de nosotros mismos, se habia desvestido de encantamiento. Unos, en la actualidad hacen referencia al puente el control (huella oxidada de la compañía del Control del Petróleo Nacional S. A.), otros ni siquiera se acuerdan.

Mi papa Cutberto armó la anécdota una tarde prodigiosa cuando estaba descansado en la hamaca, en la hora de las historias, de los cuentos, siempre gritaba, - Anamelly; Melina ven, tengo hoy que contarles una fábula, una parte de mi vida - pero ese dia en especial, sólo ese día, nos testimonió la leyenda de Las Choapas, quedando grabado en mi corazón, cerca de aquel pizarrón negro, testigo de pared, secuaz de aquel dormilón perro; Sultán. Relevancia que fomenta a la imaginación, a mi imaginación, a mi ser, a mi población, a Las Choapas, a mis Choapas hermosa, simplemente a mi ciudad.




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